El pasado
domingo, 16 de septiembre, Eliud Kipchoge volvió a hacer historia, al conseguir
un nuevo record mundial en Maratón, prueba para la que sin duda alguna tiene un
físico perfecto. Así lo recogieron diferentes medios:
Kipchoge, el
maratoniano que lee a Aristóteles
El plusmarquista mundial, un
ávido lector, ha hecho de la disciplina un estilo de vida
"El atletismo no se trata tanto de las piernas.
Se trata del corazón y la mente". Pocas frases definen mejor a Eliud
Kipchoge, el hombre que está reinventando los maratones desde su debut en la
distancia en 2013. Y es que más allá de su enorme calidad, confirmada de
forma definitiva este domingo en Berlín, sorprende su fiabilidad. De hecho, no
existen precedentes. El maratón es una distancia traicionera que tritura
tarde o temprano a los corredores. Un mal día, como se dice, lo puede tener
cualquiera. Pero claro, Kipchoge no es cualquiera. Kipchoge lleva ya doce
maratones y sigue sin salirse del renglón.
Más allá de maratón olímpico, disputado en unas
condiciones de humedad nada propicias, la peor marca del keniano (2:05:30)
sigue siendo la del día de su debut en Hamburgo (21 de abril de 2013),
cuando ganó con récord de la prueba. Como tarjeta de presentación no estaba mal
pero nada hacía presagiar lo que veríamos después. Y es que Kipchoge había
sido un gran corredor de pista, con dos medallas olímpicas en los 5.000 metros
y un título mundial logrado con apenas 18 años ante los mismísimos Hicham El
Guerrouj y Kenenisa Bekele.
Si eres
indisciplinado, eres esclavo de tus estados de ánimo y tus pasiones. Sólo los
disciplinados son realmente libres"Eliud Kipchoge.
Sin embargo, y más allá de sus preseas olímpicas, su
progresión no fue la esperada. De hecho, la plata de Pekín 2008, con
sólo 23 años, fue su último gran resultado. La cosa se acabó de torcer en
los trials kenianos de 2012. Kipchoge fue séptimo en los 5.000 metros y se
quedó fuera de los Juegos de Londres. Aquello fue la gota que colmó el vaso
y le obligó a replantearse su carrera. Dijo adiós a la pista y se decantó por
las pruebas de ruta. Fue el fin de una bonita historia y el nacimiento de una
leyenda.
La historia de Kipchoge en realidad no es muy distinta
a la de cualquier mito del atletismo keniano, al menos en sus inicios. Como
otros muchos, empezó a correr por necesidad, por el simple hecho de acudir a la
escuela, y luego trató de ayudar a su familia vendiendo leche que
recolectaba entre sus vecinos. Sin embargo, el punto de inflexión tiene
nombre y apellido: Patrick Sang. Sang era una figura muy respetada en su
región. Plata olímpica en los 3.000 obstáculos de Barcelona'92, había regresado
a Kapsisiywa (localidad natal de Kipchoge) tras pasar unos años en la
Universidad de Texas
Sang organizaba carreras en Kapsisiywa y
en una de ellas conoció a Kipchoge cuando éste sólo tenía 16 años.
Desde entonces son inseparables -"Si no lo hubiera conocido, mi vida sería
diferente", admite el maratoniano cuando habla de su entrenador-. De
hecho, fue la primera persona a la que se abrazó en Berlín tras lograr su
ansiada plusmarca mundial.
Leer y apuntar
El otro pilar de su carrera deportiva es la
disciplina. Kipchoge, que se levanta a las cinco de la mañana, tiene muy claro
que sólo desde la constancia se logran los ansiados resultados. "Si eres
indisciplinado, eres esclavo de tus estados de ánimo y tus pasiones. Sólo los
disciplinados son realmente libres", dice el keniano cuando se le pregunta
por su espartano estilo de vida.
Kipchoge además ha encontrado otro gran aliado en
la lectura. Es un ávido lector y puede perderse lo mismo entre las
páginas de un libro de Aristóteles que en un manual de autoayuda. Eso
sí, siempre lee con un cuaderno a mano para poder tomar notas. "Cuando
escribes, entonces lo recuerdas", suele decir.
Kipchoge podría ser un
orador motivacional estupendo"
Bernard Lagat, atleta y amigo
de Kipchoge
El mejor ejemplo de lo que representa Kipchoge en
el mundo del atletismo lo explicó el gran Bernard Lagat cuando habló de la
gira por Asia que ambos protagonizaron el año pasado tras el 'Breaking2' de
Nike en Monza, en la que el estadounidense de origen keniano ejerció
de liebre del ahora plusmarquista mundial. Lagat, diez años mayor que Kipchoge,
se quedó sorprendido por el nivel y la profundidad de las conversaciones del campeón
olímpico en Río. "Estuvimos allí por dos semanas y nunca le escuché usar
el mismo material dos veces. Podría ser un orador motivacional estupendo",
relató Lagat.
El gran secreto de Kipchoge es que el mejor
alumno que ha encontrado ha sido él mismo. El keniano ha aplicado todos esos
conocimientos al maratón, diseccionándolo hasta extremos impensables. Se podría
decir que ya no tiene secretos para él. Hoy mismo ha corrido casi 20
kilometros en solitario a un ritmo infernal que la mayoría de los atletas de
élite no aguantan ni en el medio maratón. Sólo desde la inteligencia
extrema se entiende tal exhibición. El resultado de esa ecuación es un hombre
que ya es leyenda.
Eliud Kipchoge
hizo historia este domingo en el Maratón de Berlín. En una carrera descomunal,
el keniano se ha convertido en el atleta más rápido en completar la dura
distancia de los 42,195 kilómetros al cruzar la meta en la Puerta de
Brandeburgo en 2.01:39, muy por debajo del récord mundial (2.02:57) que
estableció Dennis Kimetto en 2014 en estas misma prueba. "Estaba
perfectamente preparado y sólo quería correr mi carrera. Ahora estoy
infinitamente agradecido y feliz", dijo Kipchoge poco después de su sonado
triunfo.
Hacía 51 años que un atleta no daba un bocado tan
grande al récord mundial de maratón. El último en lograrlo fue el
australiano Derek Clayton, que en 1967 se convirtió en el primer hombre en
bajar de las dos horas y diez minutos y, de paso, mejoró la plusmarca
vigente en casi dos minutos y medio.
Kipchoge, actual campeón olímpico de la distancia
y mejor maratoniano del momento, había preparado a conciencia esta carrera,
tras quedarse el pasado año muy cerca de lograr este objetivo, aunque
en aquella ocasión tuvo que lidiar con la lluvia, lo que a la postre le privó
del récord (hizo 2.03:32). Esta vez las condiciones eran perfectas:
sol radiante y temperaturas moderadas de entre 19 y 20 grados. El viento casi
nunca es un problema en Berlín.
Estaba perfectamente
preparado y sólo quería correr mi carrera. Ahora estoy infinitamente agradecido
y feliz"
Con la única compañía de sus tres liebres desde
el comienzo de la carrera, Kipchoge fue pulverizando los registros de Kimetto
en todos los parciales. Y eso que fue una carrera más complicada de lo
previsto, porque esas mismas liebres no realizaron su trabajo. Poco
después del kilómetro 16, Eliud se quedó con la única compañía de Josphat
Kiptoo Boit, que aguantó el ritmo hasta el 25, muy temprano para
quedarse solo en pos del récord.
Pero Kipchoge, al que muchos ya
consideraban el mejor maratoniano de la historia incluso antes de esta proeza
-ha ganado diez de sus once maratones oficiales, además del Breaking2 de Nike-,
ha demostrado una vez más de lo que es capaz y ya solo, sin la ayuda de las
liebres, siguió pulverizando todos los parciales de Kimetto en 2014 hasta
cruzar la meta con un registro histórico.
Carrera en negativo
Kipchoge ha corrido por cuarta vez en su
carrera en negativo, es decir, ha corrido más rápida la segunda parte de la
prueba (1:00:33) que la primera (1:01:06), a un infernal ritmo de
2:52.9 el kilómetro. De hecho, el keniano acabó la carrera corriendo los dos
últimos kilómetros en 2:48.
Tras cruzar la línea de meta, Kipchoge,
uno de los atletas más imperturbables de la historia, se tiró en brazos de
Patrick Sang, su entrenador. El trabajo de toda una vida concluía de
la mejor forma posible y ahora sólo queda disfrutar en las carreras que le
resten, que serán unas cuantas a tenor de su edad (33 años) y su estado de
forma.
De momento, suma ya siete 'majors' - alguno de
los seis mejores maratones del mundo-, otro récord mundial, y consigue su
segundo doblete Londres-Berlín tras el de 2015. Entre sus objetivos
prioritarios, según ha confesado ya en alguna ocasión, está retener el título
olímpico dentro de dos años en Tokio.
Once récords en Berlín
Por último, reseñar que Amos Kipruto le
ganó el duelo a Wilson Kipsang y concluyó segundo con un registro de 2:06:23.
Kipsang, el único hombre en batir a Kipchoge en esta distancia -lo hizo también
en Berlín, en 2013, y con récord mundial incluido- cruzó la meta con un crono
de 2:06:48.
El cuarto fue el japones Shogo Nakamura
(2:08:16), mientras que el quinto fue el eritreo Zersenay Tadese, que
se entrena a las órdenes del español Jerónimo Bravo en la Casa de Campo de
Madrid. Tadese, plusmarquista mundial del medio maratón, ha logrado
bajar por primera vez de las dos horas y diez minutos en un maratón oficial,
con una marca de 2:08:46.
La de hoy es la undécima marca mundial que se
registra en el maratón de la capital alemana, ocho en hombres y tres en
mujeres, lo que reafirma la velocidad de este trayecto.
El récord atómico
de maratón de Eliud Kipchoge
El atleta keniano,
de 33 años, corre los 42,195 kilómetros en 2h 1m 39s, el primer récord mundial
por debajo de las 2h 2m, rebajando en 1m 18s la anterior plusmarca.
El maratón es una carrera contrarreloj de 42,195
kilómetros y Eliud
Kipchoge es el mejor intérprete que haya podido conocer.
El campeón olímpico de Río 2016 ha batido el
récord del mundo en Berlín una mañana de verano tardío, 20 grados a las 11,
sol, ni asomo de viento, dejando para que la memorice todo el mundo una marca
atómica, 2h 1m 39s (un minuto y 18s inferior al récord anterior, 2h 2m 57s, de
su compatriota Dennis Kimetto en 2014), un registro que como los récords
mundiales de Usain Bolt en los 100m y en los 200m resistirá como referencia
quizás durante décadas (a menos que el próximo año, y también en Berlín, en el
mismo circuito callejero planísimo en el que se han batido los últimos siete
récords mundiales, el mismo Kipchoge, que ya tendrá 34 años, vuelva a batirlo).
Tan grande es la marca,
tan grande es Kipchoge, el mejor maratoniano de una historia que ha dejado
grabada en la memoria colectiva nombres que ya son mitos, como el de los
etíopes Abebe Bikila, campeón olímpico en Roma 60 y Tokio 64, con récord del
mundo en ambas ocasiones, y Haile Gebrselassie, quien batió dos veces el récord
del mundo pero nunca fue campeón olímpico en la distancia.
Kipchoge corrió a la velocidad del rayo los
primeros 40 kilómetros (con parciales cada cinco de 14m 24m, 14m 37s, 14m 37s,
14m 18s, 14m 28s, 14m 21s, 14m 21s y 14m 29s) y aceleró incluso, casi esprintó,
los últimos 2.195 metros, que corrió en unos increíbles 6m 8s, a un ritmo por
debajo de los 14m el 5.000. Consiguió así su verdadero objetivo, no solo batir
el récord mundial, sino convertirse en el primer hombre que lo corre en menos
de 2h 2m. Después, a la sombra de la Puerta de Brandenburgo, celebró su
victoria como un futbolista que mete un gol decisivo y proclamó, “solo puedo
decir una palabra: gracias”.
Comenzaron con él tres
liebres, pero desde el kilómetro 26 corrió solo. “Fue duro quedarme solo, sí”,
dijo Kipchoge, cuya primera gran aparición estelar en el mundo del atletismo
tuvo lugar en 2003, cuando, con solo 18 años derrotó a dos de los más grandes
de la historia, Kenenisa Bekele e Hicham el Guerruj, en la final de los 5.000m
del Mundial de París. “Pero estaba preparado para ello. Corrí mi propia
carrera, tal como lo había preparado con mis entrenadores”. Es el cuarto
intento de récord de Kipchoge en Berlín. Hace tres años, la plantilla de la
zapatilla se le despegó y se salió mientras corría y frustró su carrera (2h 4m)
y el año pasado la lluvia y el viento lo hicieron imposible (2h 3m 32s).
“El espíritu transporta al cuerpo, la fuerza
mental es la clave. Corro desconectado de mis pensamientos”, es el lema de
Kipchoge, y su espíritu ascético y su cuerpo finísimo, nacido para la carrera
de fondo, humanizan mejor que ninguno los últimos avances tecnológicos,
zapatillas y bebidas que permiten que el estómago pueda absorber todos los
carbohidratos que necesita el organismo para reponerse, fundamentales en la
evolución de las marcas en el maratón.
Era el 12º maratón de Kipchoge, el atleta que más
cerca ha estado, oficial y extraoficialmente, de la barrera de las dos horas,
el Everest de la distancia. En mayo de 2017 corrió la distancia en el circuito
de Monza en 2h 25s, pero la marca nunca fue homologada pues contó con ventajas
excesivas, como un vehículo Tesla abriéndole paso que le proporcionaba abrigo y
rebufo, y liebres que se iban relevando para poder aguantar sus ritmos
inhumanos. “He corrido la maratón más rápida de la historia, pero no es récord
del mundo”, había dicho la víspera de su tercera victoria en el maratón de
Berlín. “Me toca batir el récord”. Corrió con las mismas zapatillas Nike que en
Monza y su muelle interior, los mismos calienta brazos y piernas con muescas
aerodinámicas y los mismos líquidos.
En su primera participación en Berlín, en 2013,
sufrió la única derrota en los 11 maratones competitivos que ha disputado. Le
venció Wilson Kipsang, quien entonces batió el récord del mundo (2h 3m 23s). El
mismo Kipsang participó este 2018, con ya 36 años de edad. Terminó tercero (2h
6m 48s), superado también por el también keniano Amos Kipruto (2h 6m 23s).
A las cinco de la mañana, el timbre de una
bicicleta atornillado a la pared del pasillo despierta a los atletas del centro
de entrenamiento de Global Sports en Kenia. Esta base de operaciones está
situada en Kaptagat, a unos 40 kilómetros de Eldoret y unos 2.400 metros sobre
el nivel del mar. Un papel detalla el reparto de tareas semanales -limpiar el
baño, lavar los platos- y entre los nombres también aparece el del inquilino
más ilustre: Eliud Kipchoge, el primer hombre de la
historia que ha sido capaz de bajar de los 2h02 en un maratón. Un
extraterrestre disciplinado y humilde.
El primer entrenamiento de la jornada en Kaptagat
suele ser a las seis de la mañana. A las cuatro de la tarde otro, normalmente
más suave. "Normalmente muy suave, unos 10 kilómetros a unos cinco
minutos el mil", nos cuenta Marc Roig, atleta y
fisioterapeuta catalán que comparte entrenamientos con el grupo -y liebre de Florence
Kiplagat las dos veces que batió el récord del mundo de medio maratón
en Barcelona. Los martes, jueves y sábados, tocan series. Los domingos, son día
de descanso. Kipchoge vuelve a su casa de Eldoret con su familia y aprovecha
para salir a entrenar con los vecinos.
"En el centro hay atletas de mucho
nivel y, quitando las últimas dos repeticiones de una serie o los últimos dos o
cinco kilómetros de una tirada larga, el resto del entrenamiento lo puede hacer
acompañado. Pero la guinda sólo la puede poner él", cuenta Roig.
"Yo les ayudo y ellos me ayudan. Es interés mutuo", ha explicado
alguna vez Eliud Kipchoge. Compartir kilómetros alimenta las marcas de todos.
Al frente del grupo está Patrick Sang,
medallista mundial (1991, 1993) y olímpico (1992) en los 3000 metros vallas.
Cuando era pequeño Kipchoge veía entrenar a Sang por su Kapsisiywa natal. Y
siendo todavía un niño, con 16 años, fue Sang quien vio a Kipchoge destacar en
las pruebas locales. Sang vio aquel talento en bruto, lo acogió bajo su ala y empezó
a modelar la carrera de un gigantes, como también ha hecho con la de Geoffrey
Kamworor. La entrega a su mentor es absoluta.
"Es muy metódico. Le gusta tenerlo
todo controlado, pregunta mucho y quiere saber el porqué de las cosas, pero
tiene una fe ciega en la gente que le rodea. Si el entrenador le dice
que este es el entrenamiento, no discute nada", cuenta Roig. Kipchoge
mantiene un diario en el que anota cada entrenamiento que hace todos los días.
Guarda un cuaderno por cada año de entrenamiento. Va por el número 15.
Paso a las pruebas de larga distancia
Kipchoge irrumpió con una fuerza desmedida en el
atletismo en 2003. Con sólo 18 años se proclamó campeón del mundo de
los 5.000 metros batiendo a Hicham El Guerrouj y Kenenisa Bekele.
Durante casi una década compitió en el tartán, cosechando un bronce en Atenas
2004, una plata en el Mundial de 2007 y una plata en Pekín 2008. Cuando en 2012
se quedó fuera del equipo olímpico para los 5.000 y los 10.000, dejó la pista
para pasarse a las pruebas de larga distancia. Ese mismo año debutó en medio
maratón con la mejor marca de su carrera, 59:25.
Eliud Kipchoge se estrenó en el maratón de
Hamburgo con 28 años y 2h05:30. Ese otoño sufrió la que hasta hoy es su única
derrota en la distancia: en Berlín 2013 cayó a manos de su compatriota Wilson
Kipsang, pero para hacerlo tuvo que batir el récord del mundo:
2h03:23. "Todas las carreras son una lucha consigo mismo. Si
alguien lo hace mejor que él, no pasa nada por ser segundo o tercero si él haya
sacado su mejor versión", explica Roig. Aunque desde aquella
derrota, Kipchoge ha ganado los nueve maratones que ha corrido, incluido el oro
olímpico en Río 2016.
Ganó en su regreso a Berlín en 2015 aunque a
mitad de carrera las plantillas de sus zapatillas empezaron a salirse. "Cualquiera
habría empezado a pensar 'A ver cómo tengo que pisar, a ver si me van a salir
ampollas, quizá debería pararme, quitarlas del todo o intentar meterlas otra
vez...'. Él siguió así". Y ganó bajando su marca a 2h04.
Su dominio sobre la distancia llevó a Nike a
elegir a Eliud Kipchoge en su reto de bajar de las dos horas en maratón. Si
algún ser humano parecía capaz de romper esa barrera era él, aunque el
resultado de aquella fastuosa maniobra publicitaria demostró que el límite
todavía sigue en pie: con liebres de talla mundial, sobre un circuito de
carreras y un coche con una pantalla cortando el aire de cara, se quedó a 25
segundos. Una marca de otro planeta, por muchos asteriscos que hubiera.
Este domingo en Berlín perdió dos liebres antes
de llegar al kilómetro 20, pero Kipchoge mantuvo el ritmo como un metrónomo.
Cuenta Roig desde Kenia que ni siquiera presta atención a los rivales.
"Puede ser una motivación extra, pero no influyen en su táctica. Sabe
cuál es su límite, cuál es su objetivo para ese día, y ésa es su carrera.
Él sabía que quería hacer el paso del medio maratón en una hora y lo ha hecho
perfecto". Su objetivo era batir el récord del mundo y acabó
destrozándolo: Su 2h01:39 rebaja la anterior marca en 78 segundos, el
mayor mordisco en maratón desde 1967.
Si existía un lugar, ese era Berlín. Si había un
hombre, ese era Eliud Kipchoge. Si en algún sitio y por parte
de alguien se iba a batir el récord mundial de maratón, tenía que ser en la
capital alemana y por medio del keniano. Las dos horas, un minuto y 39 segundos
(2:01:39) que el planeta del atletismo celebra hoy jubiloso corresponden a una
ciudad ideal, llana, para lograr la marca y a un atleta superdotado para llevar
la prueba a cotas más allá de toda excepcionalidad.
En Berlín se habían conseguido ocho de las 10
mejores marcas de la historia. Entre ellas, en 2014, el récord de Dennis
Kimetto (2:02:57) que Kipchoge ha dinamitado. Sólo las malas
condiciones meteorológicas, como en 2017, cuando el propio Kipchoge hizo
2:03:32, pueden estorbar en ese paraíso maratoniano la consecución de registros
habitualmente, rutinariamente soberbios.
Parafraseando una vez más a García Márquez,
volviendo a abusar de su "crónica de una muerte anunciada", esta vez
se trató de la "crónica de un récord anunciado". De un récord juzgado
casi inevitable, a la luz de los argumentos que se vertían a su favor. Lo
dicho: la ciudad, sus facilidades y tradición; el atleta, sus capacidades, su
estado de forma y su mentalización. Una empresa largamente planificada.
Trío de liebres
Kipchoge tuvo a su servicio, al servicio del
atletismo, de su grandeza y belleza, un esencial trío de liebres que lo
hicieron volar. Por el km.5 pasaron en 14:24 (Kimetto lo hizo, invirtiendo el
orden de los segundos, en 14:42). La carrera empezaba bien, pero todavía era
demasiado pronto para celebrar otra cosa que no fuera el (prematuro) triunfo del
optimismo.
Kipchoge y su grupo transitaban por el Km.10 en
29:21 por los 29:24 de Kimetto. El optimismo, todavía cauteloso, persistía.
Mucho más en el km.15, cuando Kipchoge (43:38) se distanciaba un poco más de la
alargada sombra de Kimetto (44:10). Dos liebres, exhaustas, dijeron entonces
basta. La tercera, Josphat Boit -retengamos su nombre como
parte complementaria de la hazaña- llevó a Kipchoge hasta el km. 25 (1:12:24
por 1:13:05), después de haber pasado el medio maratón en 1:01:06, siempre por
delante de la referencia de Kimetto (1:01:45).
El récord, a expensas de lo que una distancia
especialmente traicionera pudiera deparar, empezaba ya a adquirir visos de
verosimilitud. De certeza en avance. Los demás tiempos de paso iban
certificando, anticipándola, la proeza. En el km. 35 (1:41:00 por 1:41:47) la
marca prometía unos números, segundo arriba, segundo abajo, de dos horas y dos
minutos. Ojalá fuera segundo abajo, porque la creciente posibilidad de bajar de
2:02 añadía un aliciente más al prodigio en marcha. El paso por el km. 40
(1:55:32 por 1:56:29) daba ya carta de naturaleza al primado. Y así fue. Y,
además, bajando, sí, y con cierta holgura, de esas dos horas y dos minutos.
El mejor maratoniano de siempre
A estas alturas de los récords, de cualquier
récord, batirlo con alguna amplitud, añade mérito a la gesta. En el caso del
maratón, solamente el australiano Derek Clayton, en 1967,
logró un récord de maratón con más diferencia. Realizó 2:09:36 y dejó muy
atrás, y precisamente en Fukuoka, al japonés Morio Shigematsu
y sus 2:12:00.
Con este récord, Kipchoge se corona de modo
oficial e indiscutible como el mejor maratoniano de todos los tiempos. Tenía
las victorias, como su oro olímpico en Río. Tenía una casi absoluta
imbatibilidad (sólo Wilson Kipsang, tercero en este Berlín una
vez más afiliado a la posteridad) lo había derrotado. Y tenía esa marca de
2:00.25 que, sin validez homologable, lo llevó en 2017, en Monza a correr más
rápido que nadie nunca el maratón. Un maratón que había sido programado para
bajar de las dos horas.
Eso parecía utópico. Quizás aún lo sea. Pero esos
2:01:39 berlineses del keniano, que rompen otra barrera, la de las dos horas y
dos minutos, acercan la utopía a la realidad. Cada vez que se traspone una de
estas fronteras nos interrogamos acerca de los límites humanos. Seguiremos
haciéndolo, ¿hasta cuándo?, para asombro inacabable de la propia especie.
Evolución del récord del mundo de
maratón
2h 01:39. Eliud Kipchoge
(Kenia), 2018, Berlín 2h 02:57. Dennis Kimetto (Kenia), 2014, Berlín 2h 03:23. Wilson Kipsang (Kenia), 2013, Berlín 2 h 03:38. Patrick Makau (Kenia), 2011, Berlín 2 h 03:59. Haile Gebreselassie (Etiopía), 2008, Berlín 2 h 04:26. Haile Gebreselassie (Etiopía), 2007, Berlín 2 h 04:55. Paul Tergat (Kenia), 2003, Berlín 2 h 05:38. K. Khannouchi (EE.UU.), 2002, Londres 2 h 05:42. K. Khannouchi (Marruecos), 1999, Chicago 2 h 06:05. Ronaldo Da Costa (Brasil), 1998, Berlín
Eliud Kipchoge salió en Berlín para hacer una
contrarreloj contra los límites de lo humano. Directo a por el récord
mundial de maratón, que esta vez sí logró con 2h 01:39, desbancando de
manera abrupta a Kimetto (2h 02:57 en Berlín 2014) y afianzándose como el mejor
maratoniano de la historia. 11 victorias en 12 carreras sobre 42.195 le
avalan, incluyendo el
oro olímpico de Río, triplete Londres y triplete en la capital alemana que también entra en la leyenda:
los siete últimos récords se batieron allí. Tergat, Gebrselassie (dos veces),
Makau, Kimetto, Kipsang y… ahora Kipchoge. El hombre que desafía los límites,
el que lleva al pie del cañón desde 2003, cuando fue campéon mundial de
5.000 ante Bekele y El Guerrouj.
Salió Kipchoge desde el Tiergarten berlinés y firmó un
buen 5.000 para arrancar. 14:24 (a 2:53, ritmo perfecto), el 10.000 lo pasó en
29:01, en la misma línea. Kitwara, Kipkemoi y Boit, sus liebres, le escoltaban en
forma de flecha, en lugar de en paralelo, como en aquel reto comercial de Monza
en el que hizo 2h 00:25 (sin validez para la IAAF). Pero aquí no había
relevos de los pacers y Kitwara explotó en el kilómetro 15 y paró. También
Kipkemoi cedió. Se quedó sólo con Boit al paso de la media en Schoneberg, que
fue de 1h 01:06. Sólo hace falta multiplicarlo por dos para saber que iba a
ritmo de destrozar el tope de Kimetto (2h 02:16 proyectaba). La primera parte
estaba hecha, quedaba lo más duro…
En el 25 se marchó Boit, la última joya keniana del
entrenador Renato Canova, fundido por esa veintena larga de miles
consecutivos en torno a 2:50. Pero Kipchoge es de otra dimensión y con la
marcha de su último escudero aceleró el ritmo y marcó el 5.000 más rápido
camino al 30 en 14:18 (a 2:51). La proyección bajaba, sólido como una roca.
Técnica impecable y un rictus hierático. No se sabe si va sufriendo o
sonriendo, lo que sí es seguro es que va muy rápido. Y seguía la fiesta,
otro 5k a 14:16. Se especulaba con bajar de 2h 02. Lo nunca visto, otra
dimensión.
Quedaba el último 7.000 ya camino del Mitte, el centro,
Potsdamer Platz. En el 40 ya iba un minuto por debajo del récord. En Unter
den Linden, el Paseo de los Tilos, Kipchoge entraba como un héroe. Un
hombre meticuloso que se prepara a conciencia en Kenia, donde vive como un
monje. Dormir, comer, entrenar y una vida tranquila es la receta de este
longevo atleta
que en laPuerta
de Brandemburgo tocó el cielo con un sprint fulminante que le llevó a 2h 01:39. 78 segundos mejor que la anterior
plusmarca, a 2:52.8
cada 1.000 metros, a una velocidad de 20,8 kilómetros por hora. A 1h 00:33 la
segunda media. Alucinante.
"Se puede fallar dos veces (no hizo récord,
aunque ganó dos veces en Berlín), pero no tres. Me entrené muy duro, seguí al
detalle los planes del entrenador", decía Kipchoge feliz en meta, en el
regreso al Tiergarten donde se convirtió en el héroe de Berlín. Un atleta
único, que tiene el récord del mundo, un tope inhumano que deja un poco más cerca
la barrera imposible de las 2h 00. Una especie de Everest para el hombre, al
que seguro que Kipchoge ya mira.
EIiud Kipchoge, de 33 años se entrena en el training camp de Kaptagat (Kenia), a 25 kilómetros de Eldoret, donde vive su familia. Al centro de atletismo montado para las figuras de Kenia acude Marc Roig, un atleta de Sant Pol de Mar que es fisioterapeuta, hace de liebre a las mujeres y muchas veces comparte sesiones con el flamante plusmarquista. “El récord se vivió como una fiesta, cuando pasó la meta hubo altavoces en las calles, gente bailando, una locura...”, dice Roig, que cuenta claves de Kipchoge:
Entrenamiento polarizado.
“Sorprende que por las tardes rueda a 5:20 el 1.000, pero, sin embargo,
cuando hace una tirada larga de 40 km, aquí a 2.100 metros de altitud,
va a 3:20 de media. La polarización es eso, cuando toca ir fuerte, a
tope, y si va lento, pisa huevos. Pero es que hace 40 kilómetros cada
dos semanas”.
Mente prodigiosa. “Es cercano y reflexivo. Tiene una
mirada muy profunda. Escucha, piensa y mide las palabras. Es una mente
prodigiosa. Se acuerda muchísimo de la gente. A mí cuando no trabajaba
con él, me recordaba a la perfección”.
Correr, su estilo de vida. “Ha sido campeón olímpico
y tiene el récord mundial de maratón. Sigue diciendo que queda Eliud
para rato. Él tiene que demostrar que el ser humano no está limitado.
Quiere siempre sacar su mejor versión”.
Espartano. “A lo que nos ganan los kenianos es a
descansar. Lo hacen hasta el aburrimiento. El training camp es un sitio
espectacular a la vez que muy sencillo. Se entrena a las seis de la
mañana y se vuelve a entrenar a las cuatro de la tarde. El resto del
día, no hacer nada. Siestas de tres horas. A Eliud le encanta leer.”.
Planificación. “La mayoría de atletas en Kenia te
dicen que la principal razón por la que corren es ganar dinero. Eliud
está por encima de ello. Su motivación es demostrar al mundo de lo que
es capaz. Por eso planifica también”.
Comida.“Casi todos los días se come a mediodía arroz con judías o algo más proteico y para cenar ugali (una especie de gacha de almidón africana)”.
Mentor. “Funciona como ejemplo de los más jóvenes
como Kamworor (ganador de la maratón de Nueva York). Su paciencia,
porque no siempre todo le salió bien, y su saber hacer durante 15 años
le ha valido seguir así. Escucha mucho a su entrenador Patrick Sang y a
su mánager Jos Hermens”.
Entrevista, tras el logro:
¿Ha sido
ésta la carrera perfecta?
Gracias. Sí, sí que lo ha sido. He
ido solo los últimos 17 kilómetros, pero no he pensado en ningún momento en el
hecho de que iba solo. Simplemente pensaba que tenía que mantener ese ritmo
hasta el final.
Ha batido el
récord mundial. ¿En qué momento de la carrera supo que iba a lograrlo?
Me di cuenta de que sería capaz
después de los 30 kilómetros.
Al final de
un maratón se puede apreciar el dolor en el rostro de muchos corredores. ¿Qué
hace contra ese dolor? ¿O ni siquiera lo siente?
El dolor es constante cuando corres
un maratón, pero tienes que tratar de no pensar en ello y concentrarte
únicamente en la carrera.
¿En qué
piensa durante una carrera como ésta? ¿Cómo trata de superar sus límites?
No creo en los límites. Cuando
entreno, intento escuchar a mi cuerpo y desafiarlo para sobrepasar barreras en
el momento oportuno.
La barrera
de las 2 horas sigue ahí. Con su récord quedan todavía 99 segundos para rebasar
la marca mágica. ¿Qué cree que debe ocurrir para que estas barreras puedan
superarse de forma habitual o a diario en carreras en la calle?
En realidad, son sólo 25 segundos.
Superar esa barrera no es ninguna ciencia; simplemente tienes que creer en
ello, necesitas un gran equipo que crea en ello y en ti, necesitas las
zapatillas perfectas y necesitas ser más fuerte que cualquier otro atleta.
Entonces todo es posible.
Corrió con
una zapatilla que se desarrolló con usted. ¿Cuánto tiempo cree que ha podido
rebajar gracias a ella?
En realidad, la zapatilla es para
cualquier corredor, no sólo para mí. Yo la probé y Nike aceptó mis comentarios.
Contribuí a hacer una zapatilla que es más rápida que cualquier otra, pero
sigue siendo tarea del atleta.
¿Cuáles son
las tres características que un corredor necesita para correr un maratón?
Entrenamiento continuo y constante,
pasión y autodisciplina. La autodisciplina consiste en centrarse y vivir de
forma simple.
¿Qué
consejos tiene para los runners aficionados que se están preparando para
terminar su primer maratón?
Por supuesto, el entrenamiento es
importante, pero la pasión que pones en ello lo es todavía más. Tienes que
creer firmemente en que eres capaz de conseguirlo y de correr esta distancia.
Esa es la magia de un maratón.
¿Cómo se
sintió al cruzar la línea de meta? ¿Se sorprendió a sí mismo?
Me sentí muy bien, pero también me
sorprendió el 2.01. Sabía que conseguiría un récord mundial en algún momento,
pero no tan rápido.
Ya había
corrido en Berlín, ¿qué diferencias hay entre este año y el pasado?
He disfrutado de correr en Berlín
durante años, pero el año pasado hizo mal tiempo. Este año el clima ha sido
excelente.
¿Siente que
ha cumplido sus sueños "más imposibles"?
Totalmente, sí. Esperaba batir un
récord mundial, pero no me esperaba el tiempo de 2.01. Solo esperaba poder ser
capaz de correr en menos de 2.02:57.
Tiene una
medalla de oro olímpica y ha batido el récord mundial de maratón. Profesionalmente,
¿cuál es su siguiente objetivo?
Mis planes son un lienzo en blanco.
Normalmente fijo mis metas de una en una, y la que tenía era correr el maratón
de Berlín. Ahora, me tomaré algo de tiempo para mí, para recuperarme. Tengo
familia, así que pasaré tiempo con ellos, y también me gusta leer para
descubrir historias de todo el mundo. Eso es lo que me mantiene ocupado cuando
estoy en recuperación.
¿Una ciudad
o lugar favorito para correr?
Realmente mi lugar favorito para
correr es Berlín. Es plano y es rápido.
Dijo que
tenía un plan para esta carrera. ¿Cuál era?
Era sencillo: mantener un ritmo alto
y correr la primera mitad entre 61 y 61:15 minutos; y lo he hecho.
¿Cómo fue el
ambiente a lo largo de la carrera?
La gente era increíble. Sin esos
ánimos el final habría sido mucho más difícil. Ese apoyo era como música para
mis oídos.
Dejó a sus
rivales muy por detrás desde el principio de la carrera. ¿Era lo que esperaba?
No he pensado en mis competidores en
absoluto, lo único en lo que estaba concentrado era en los parciales que quería
hacer.
Sus liebres
se fueron en el kilómetro 25 y tuvo que correr solo. ¿Era ese el plan?
No me esperaba ir solo después del
kilómetro 30, pero estoy muy agradecido a las liebres que me llevaron allí y me
apoyaron hasta el kilómetro 25.
¿Cree que
puede correr incluso en menos tiempo?
Creo que ningún ser humano tiene
límites. Todo es posible, y los récords están para batirlos.
¿Ha pensado
ya en metas futuras?
Al principio de la temporada, mi
entrenador me dijo que había hecho historia con Breaking2. También he corrido
en 2.03, 2.04 y 2.05, y Ahora, en 2.01. Todavía falta 2.02, ¿no?
¿Participará
en los Juegos Olímpicos?
Sí. Seguiré corriendo e intentando
triunfar. Nunca me he planteado retirarme.
¿Cómo se
motiva para seguir corriendo?
Es simple, me encanta el deporte,
así que no puedo parar.
Siempre
sonríe en carreras agotadoras. Su sonrisa es legendaria. ¿Qué piensa en esos
momentos?
El maratón es vida. Si realmente
quieres ser feliz, tienes que disfrutar de la vida. Por eso sonrío. Disfruto
corriendo maratones.
El alucinante récord mundial de maratón de Eliud Kipchoge en Berlín (2h 01:39), rebajando en 78 segundos el anterior (2h 02:57 de Kimetto en 2014),
abre el debate sobre el límite del ser humano en 42.195 metros. “Fue
una de las hazañas más increíbles de la historia, pero Kipchoge corrió
solo durante casi la mitad de la prueba. Si tuviera rivales que le hubieran tapado el viento podría haber ido más rápido. Y la temperatura (14 grados a la salida) podría haber sido más baja”, cuenta para As el fisiólogo Andrew Jones, de la Universidad de Exeter y que participó en el proyecto Breaking 2, que Nike lanzó para bajar de dos horas en 2017.
De aquel experimento de Monza, en el que Kipchoge hizo 2h 00:25, pero sin validez para la IAAF (liebres permanentes y avituallamiento móviles), se sacaron novedades que Kipchoge aplicó en Berlín. Llevaba zapatillas modelo Vaporfly 4% Elite,
con placa de fibra de carbono que da propulsión a la pisada neutra del
keniano que marchó a 2:53 cada 1.000 metros. “Tiene unos ejes
biomecánicos perfectos. Es lineal. No gasta energía, no hace un ángulo
incorrecto”, cuenta Jerónimo Bravo, técnico español que guía al eritreo
Zersenay y que participó en Breaking 2.
Bravo añade otra innovación en carrera: “Había avituallamientos cada 2,5 kilómetros en lugar de cada 5, está demostrado que si un atleta de maratón bebe cada cinco el riesgo de salud es grande, así que por qué no cambiarlo”.
Y está el factor liebres que, pese a que fallaran y Kipchoge quedara solo en el 25, tuvieron un papel importante en el ritmo: “Kipchoge pidió que hubiera una marca cada 200 metros que servía de referencia a las liebres, que iban en forma de flecha, cubriendo a Eliud, en lugar de en fila”. ¿Es importante ir tapado? “Por supuesto, el drafting es una gran mejora de ahorro de energía,”, cuenta Jordan Santos, fisiólogo de la Universidad del País Vasco, experto en atletismo: “Hay muchos factores, pero evidentemente el que corrió fue Kipchoge. El 90% del récord es suyo y el 10% del resto de mejoras”.
¿Por qué es único Kipchoge? “Fisiológicamente es diferente, un superdotado.
Está claro que es un superclase. Muy bien dirigido por Patrick Sang, un
entrenador africano, que no es de ir a universidades, pero lo sabe
llevar”, dice Bravo. Otro factor diferencial es el mental, va Santos:
“Más que a nivel fisiológico lo que le hace especial es su mentalidad,
esa filosofía de vida, espartana, de desafiar los límites. Correr a 2:50 en Monza le hizo derribar una barrera psicológica y ganó confianza”.
“Apostaría que el récord aguantará años y de la generación actual ninguno bajará de las dos horas, aunque sí ha nacido ya el que lo hará”,
piensa Santos, que cita un artículo de Michael Joyner que establece “el
límite teórico humano”: “Se basaba en tres parámetros fisiológicos:
economía de carrera, umbral de lactato y máximo de oxígeno. Con los mejores valores obtenidos en personas individuales se estimaba que el récord teórico posible estaba en torno a 1h 57. El problema es que todos esos parámetros coincidan en un mismo individuo”.
Desde mi punto de
vista, Kipchoge debería volver a enrolarse en el proyecto sub 2 horas de Nike
el año que viene y seguro que bajo esas condiciones baja de 2 horas, porque ha
demostrado estar más en forma que en mayo del año pasado, más en forma que nunca.
Tiene una oportunidad única de ser el primero en conseguirlo, vamos a ver si le
interesa o no. Luego en el 2020 volver a Berlin e intentar bajar de 2h:01,
palabras mayores, pero para Kipchoge podría ser posible. Veremos hasta donde
llega su tope. Tiene 33 años, todavía puede tener dos buenos años para seguir
rascando tiempo al tiempo en esta prueba, algo nada fácil dado el nivel que
tiene ya, pero lo veo posible, sabiendo como es Kipchoge, lo veremos…
25 FEB.SABIENDO QUE ME VOY A CALAR,HAGO EJERCICIO Y EVIDENTEMENTE ME CALO HASTA LOS HUESOS,PERO ESTA ES YA MI SEGUNDA VICTORIA. A 59 DIAS.
1 MARZO. EMPIEZO A CORRER CON 3 KMS, POR FIN¡¡¡. A 55 DIAS.
10 MARZO. COMIENZO LA DIETA CON 88.9 KILOS. A 46 DIAS.
10 MARZO. CUBRO 5 KMS,YA CASI 1/4 DE LA MEDIA. A 46 DIAS.
17 MARZO. CUBRO 8 KMS,MAS DE 1/3 DE LA MEDIA. A 39 DIAS.
17 MARZO. PESO 87.2 KILOS.LA BASCULA POR FIN EMPIEZA A CEDER ,PESO MAS BAJO DE LO QUE VA DE AÑO. LA DIETA Y EL ENTRENAMIENTO EMPIEZAN A FUNCIONAR. A 39 DIAS.
21 MARZO. PESO 86.1 KILOS.QUE BIEN PINTA TODO¡¡¡. A 35 DIAS.
26 MARZO.PESO 85 KILOS. A 30 DIAS.
26 MARZO. CUBRO 10 KMS, CASI LA MITAD DE LA MEDIA. A 30 DIAS.
11 DE ABRIL. CUBRO 12 KMS, PASANDO POR EL KM 10 EN 58:55. A 14 DIAS.
15 DE ABRIL. PESO 83.5 KILOS. A 10 DIAS.
18 DE ABRIL. CUBRO 15 KMS CON MARCA PERSONAL. A 7 DIAS. 1h:32:18
25 DE ABRIL. COMPLETO LA MEDIA MARATON DE JEREZ (20633m) en 2h:19:36
18 DE OCTUBRE. PESO 92,4 KILOS.
19 DE OCTUBRE. HOY COMENCE DE NUEVO A CORRER CON 3 KMS TRAS 4 MESES FUERA DE JUEGO.
22 DE OCTUBRE. ALCANZO LOS 5 KMS, YA ESTOY MAS CERCA.BIEN¡¡.
25 DE OCTUBRE. PESO 90,5 KILOS.
31 DE OCTUBRE. COMPLETO 8.3 KMS.
1 DE NOVIEMBRE. PESO 89.3 KILOS.
13 DE NOVIEMBRE. COMPLETO 10 KMS, SE HAN HECHO ESPERAR PERO AL FINAL TODO LLEGA. BIEN¡¡¡. 1h:12:22
15 DE NOVIEMBRE. PARON POR SOBREPESO, TOCA ADELGAZAR.
2011
15 DE ENERO. PESO 89.9 (ROMPO LA BARRERA DE LOS 90 KILOS).
28 DE ENERO. RETOMO ENTRENAMIENTOS TRAS DOS MESES Y MEDIO SIN CORRER COMPLETANDO 4 KMS EN 29:30:00
14 DE FEBRERO. COMPLETO 10 KMS EN 1h:06:27
19 DE FEBRERO. COMPLETO 15 KMS EN 1h:50:06
22 DEFEBRERO. BAJO DE 30 MINUTOS EN 5 KMS. 28:41:50
27 DE FEBRERO. MARCA PERSONAL EN LA MEDIA DE JEREZ . (20633 metros) en 2h:10:16
3 DE ABRIL. MARCA PERSONAL EN EL CIRCUITO DE LA MEDIA DE MADRID CON 2h:16:09
10 DE ABRIL. BAJO DE LA HORA EN 10 KMS. 59:14:70
17 DE ABRIL. MARCA PERSONAL DE 10 KMS. 55:41:00
4 DE MAYO. PESO 84.8 KG (ROMPO LA BARRERA DE LOS 85 KILOS).
7 DE MAYO. MARCA PERSONAL DE 15 KMS. 1h:29:19
7 DE MAYO. MARCA PERSONAL DE MEDIA. 2h:11:48
16 DE JULIO. ALCANZO LOS 81.7 KG. LA ULTIMA VEZ QUE TUVE UN PESO COMO ESTE FUE HACE 12 AÑOS.
1 DE OCTUBRE. MARCA PERSONAL EN MILLA. 6:56:42
9 DE OCTUBRE. MARCA PERSONAL EN 5 KMS. 25:42:58
14 DE OCTUBRE. MARCA PERSONAL EN 10 KMS. 54:26:68
19 DE OCTUBRE. PESO 79.9 KG (ROMPO LA BARRERA DE LOS 80 KILOS).
23 NOVIEMBRE. MARCA PERSONAL EN 10 KMS. 53:20:10
27 NOVIEMBRE. MARCA PERSONAL EN 10 KMS. 51:23:20
18 DICIEMBRE. MARCA PERSONAL 15 KMS. 1h:27:29
18 DICIEMBRE. MARCA PERSONAL MEDIA. 2h:03:38
29 DICIEMBRE. MARCA PERSONAL 5 KMS. 24:16:55
29 DICIEMBRE. MARCA PERSONAL 3 KMS. 14:07:82
2012
29 ENERO. MARCA PERSONAL 15 KMS. 1h:23:51
21 OCTUBRE. VUELVO A BAJAR DE 1 HORA EN 10 KMS TRAS MESES SIN PODER HACERLO.
2013
06 NOVIEMBRE. LOGRO VOLVER A BAJAR DE LA HORA EN 10 KMS.
11 DICIEMBRE. BAJO DE 90 KG.
22 DICIEMBRE. MARCA DEL AÑO EN 10 KMS. 57:38:90
27 DICIEMBRE. COMPLETO 24 KMS POR PRIMERA VEZ EN MI VIDA.
2014
02 ENERO. MEJOR MARCA DE MEDIA MARATON VIVIENDO EN LEON. 2h:18:42
EL CAMINO...
25 NOV 2010. OBJETIVO 1- UN DIA SIN TOMAR NI NESQUIK, NI BOLLERIA, NI GALLETAS. CONSEGUIDO.
26 NOV 2010. OBJETIVO 2- DOS DIAS SIN TOMAR NESQUIK, BOLLERIA Y GALLETAS. CONSEGUIDO.
28 NOV 2010. OBJETIVO 3- TRES DIAS SIN TOMAR NESQUIK, BOLLERIA Y GALLETAS. CONSEGUIDO.
1 DIC 2010. OBJETIVO 4- CINCO DIAS SIN TOMAR NESQUIK, BOLLERIA Y GALLETAS. NO CONSEGUIDO.
9 DIC 2010. OBJETIVO 5- OCHO DIAS SIN TOMAR NESQUIK, BOLLERIA Y GALLETAS. NO CONSEGUIDO.
13 SEPT 2011. OBJETIVO 6- 40 DIAS SIN TOMAR NESQUIK, NI LECHE. CONSEGUIDO¡¡¡.
10 MAR 2014. OBJETIVO 7- 50 DIAS CUIDANDOME.
29 MAYO 2017. OBJETIVO 8- 50 DIAS CUIDANDOME.
LOS OBJETIVOS
OBJETIVO 1- 5 SEPT 2012. BAJAR DE 90 KILOS. CONSEGUIDO EL 18 DE OCTUBRE.
OBJETIVO 2- 18 OCT 2012. BAJAR DE 85 KILOS. CONSEGUIDO EL 23 DE NOVIEMBRE.
OBJETIVO 3- 23 NOV 2012. BAJAR DE 80 KILOS. NO CONSEGUIDO.
OBJETIVO 4- 19 NOV 2013. BAJAR DE 90 KILOS. CONSEGUIDO EL 21 DE NOVIEMBRE.
OBJETIVO 5- 10 MAR 2014. BAJAR DE 80 KILOS. CONSEGUIDO EL 13 DE JUNIO.
No hay comentarios:
Publicar un comentario